8/5/18

Mayo 1968 - Poesia - Ferran Aisa


DOS POEMAS DE FERRAN AISA EN EL 50 ANIVERSARIO

DE MAYO DE 1968



EN EL METRO DE PARÍS



Los grandes bulevares se pierden de punta a punta de ese París

que tengo en mis manos, y sin remedio en las tripas de ese gigante

baten sus palmas los corazones resfriados. Ríos de acero,

canales antidiluvianos roen las entrañas sin pisar el suelo.

A veces se oye el arroyo de los pájaros que quizá emigraron

hacia otros puertos. La oquedad seria de los pasajeros

remonta los sueños hacia los mares, hacia las playas

que murmuran tan lejos. Las máquinas perforan los túneles

subterráneos y los obreros se tiznan de negro el pelo

y su piel se arruga ante el paso del tiempo en el subsuelo.

Las ratas orgullosamente corretean libremente por el vientre de París.

La gran pasión del hombre se cumple día a día, perforar y perforar

hasta que la sangre brote de las mismas entrañas y como cualquier mujer

pariendo dé al mundo una nueva luz. Los mutilados de guerra,

patrióticamente, lucen sus medallas, ¿qué importa la desmembración

de sus miembros?  El gran París está en el subsuelo,

la gente no conoce París, sólo su metro que, como una lombriz,

se arrastra… por l’Etoile, la Concorde, las Tuilleries, el Palais Royal,

el boulevard Saint-Michel, el Louvre... ¡Oh, París!

Ande perdido por tus entrañas de lobo feroz, pero de cariz romántico,

sentimental, como los preludios de Chopin y audaz cual cantos de Maldoror.

Los perros ladraban y los gatos ronroneaban deseosos de ser escuchados

por los mandarines de la civilización occidental, casi como quien pide a gritos: 

-dejadnos viajar en el metro!... Los estudiantes, por su parte, clamaban:

-Basta de tomar el metro, tomamos el poder… -Prohibido prohibir

gritaban las paredes de la Sorbonne...

Los burgueses y los parias cogidos de la mano atraviesan las amplias avenidas

del pacto social. La revolución de mayo ya queda lejos y, sin remordimientos

de conciencia, se introducen en esas bocas traga personas que llevan

hasta el centro geométrico de París. ¿Dónde están los revolucionarios que se batieron

en un mayo florido por la libertad? ¿Quizá bajo tierra en el caballo de hierro

que atraviesa la ciudad? El metro corre como una flecha de un lado al otro de París.
Norte-sur, este-oeste transportando blancos y negros. Negros con parientes

en el Senegal, algún pied-noir, argelinos rebeldes, marroquíes, turcos, asiáticos,

turistas y gentes de todos los exilios... Pero si hubo una vez un mayo que ardió,

¿dónde están los espejos que se quebraron? ¿Y que queda del sueño
de aquellos adoquines debajo de los cuales estaba la playa?

La utopía se fuma un canutillo de marihuana en el andén para estar a tono

con la historia... Ahora el metro sube a la superficie y cruza el Sena por un puente.





LA SOMBRA DE ERNESTO CHE GUEVARA EN EL BARRIO LATINO



El halcón que atraviesa París de norte a sur lleva en su pelo la llave de la ciudad

y cual paloma mensajera agita su mensaje tal vez de amor o de rabia,

para depositarla sobre la cruz, pero la fe se desliza por los bolsillos

agujereados de un soñador de vuelos rasos...

¿Dónde quedó el espíritu revolucionario engendrado en un festivo mes de mayo?

Los países latinos iban al encuentro de la verdad con la faz, intelectual,

humana y dejada de Ernesto Che Guevara, La sombra del guerrillero presidió

la mente estudiantil, verdad que sí, de los días de mayo, con las barricadas

y las canciones y los corazones de los jóvenes del sesenta y ocho.

Con las banderas rojas, con las banderas negras.
Por las calles y las plazas de París, desde la Sorbona, desde las fábricas,
desde la vida por la vida. Las barricadas

que cerraban la calle se abrían al futuro...

-El Che ha muerto, ¡viva el Che!, proclaman las paredes del barrio Latino,

y los idealistas y los revolucionarios veían (y ven) en él al signo continuo

de la rebelión y de la revolución de nuestros tiempos.

Por los barrios de ese París latino las boinas guevaristas lucen en las cabezas

de los gauchistas venidos de aquí y de allá, de todos los exilios,
de todas las derrotas, incluso García Márquez pernocta en Macondo
desde la álgida Europa, pero pensando siempre en su América latina
y en los cien años de soledad. Desde la azotea alguien clama:
-Atención, ¡la revolución no ha muerto!
(por cierto, se trata de un viejo anarquista español llamado Cipriano Mera).
-Hagamos de nuestros sueños realidades, escupe una pared
del boulevard Saint Michel. Pero mayo -poco a poco- se aleja

y su espíritu se difumina como agua de borrajas.
Ernesto Che Guevara sólo es un póster viejo de venta
en cualquier kiosco del Sena.

Ferran Aisa-Pàmpols (Barcelona, mayo 2018)





15/4/18

Albert Tugues / Ferran Aisa


GUIA MÀGICA DE CALLES Y ESPECTROS



FERRAN AISA



Albert Tugues (Barcelona, 1947), presentó el pasado 10 de abril en el Reial Cercle Artístic de Barcelona su último libro Guía Urbana de infancias, calles y espectros publicado por la editorial in-verso. Es un libro de 136 páginas y cuesta12 euros.

Tugues estuvo acompañado en la presentación de su libro por el escritor Jaime D. Parra i por la editora Amalia Sanchis. En la magnífica sala de los atlantes llena de público se produjo el milagro de la poesía, cuando inesperadamente aparecieron en escena los personajes del blog que lleva a cabo Tugues con tanto acierto llamado Pensión de Ulises. De pronto invadieron la sala la dueña del bar, la nieta del anarquista, la hija de la bibliotecaria, la sobrina de la peluquera, el politólogo, el humorista y el poeta romántico. Pero no estaban todos porque algunos no pudieron llegar a tiempo: la cuñada del dentista, la vecina del taxista, la hermana del informático, el periodista en paro, la vidente y la librera del barrio. Los presenten realizaron un show muy aplaudido por el público. El acto fue presentado por la editora del libro Amalia Sanchis y a continuación Jaime D. Parra hizo su alocución centrándose en la trayectoria literaria y poética de Albert Tugues. El presentador anunció que iba a hacer una entrevista al autor, pero al final quedó todo reducido a una pregunta que él poeta no contestó. Albert Tugues informó a los presentes que este libro que nacía la luz ahora, sus versos habían sido publicados a finales de los ochenta por entregas en la revista Asimetría fundada por el poeta Javier Lentini. Por otro lado, contestó a Jaime D. Parra sobre el porque habiendo ganado en el lejano 1977 el premio Jacinto Vergaduer con Sang de violí a la teulada no se había prodigado más en poesía. Tugues contestó que se consideraba más un poeta en prosa i un cuentista más que un narrador.  Añadió, también, que su reciente obra poética en lengua catalana Balada de l’aprenent de joieria que tenia la mare puta (Emboscall, 2016), formará parte de una trilogía de baladas que tiene en camino. Nuevamente los personajes de la Pensión Ulises se pusieron en acción para leer cada uno de ellos un poema del libro de Tugues. Guia Urbana de infancias, calles y espectros con su portada de color amarillo se convierte para el lector en una especie de submarino amarillo aludiendo al famoso submarino de los Beatles. Una vez dentro de él uno participa en un viaje mágico a través de un universo de palabras, frases, páginas en blanco y versos rotos. Con el submarino amarillo de Tugues nos adentramos en las calles barcelonesas del gótico con ecos de voces surrealistas. Y recorremos paso a paso las vías por donde pasaba el tranvía 24, los billares y los futbolines de la adolescencia y sobre todo los espectros que nos acompañan en todo el viaje. Tugues escribe unos versos expresionistas escritos en tono satírico, crítico y a la vez surrealista. A su paso por las calles se le aparecen los fantasmas de los grandes creadores como Valéry, Lautrémont, Dickinson. Carroll. Mallarmé, Góngora e incluso Santa Teresa de Jesús. En definitiva, todo descrito a base de versículos que nos ayudan a atravesar por las calles de esta antigua ciudad llena de fantasmas y nos dice el poeta: “Todos los espectros me señalan con el dedo”. 

Ferran Aisa-Pàmpols

(Barcelona, 14 de abril de 2018)

Publicado en  la Web de l'ACEC (Associación Colegials d'Escritores de Cataluña).






19/2/18

Barcelona culta - barcelona baixa / Pigmalió de Pere Quart / Ferran Aisa


DE L’HORT DE LA BOMBA AL CARRER GANDUXER: la Barcelona culta i la Barcelona baixa. (Conferència pronunciada a la Vil·la Casa Joana-Museu Verdaguer a Vallvidrera, organitzada per el MUHBA el 18 de febrer de 2018)

FERRAN AISA



El Pigmalió de Joan Oliver és una adaptació lliure de l’obra teatral de Bernard Shaw del mateix títol estrenada el 1913. Oliver per fer-la creïble a casa nostra la va traslladar a la Barcelona dels anys cinquanta quan encara la diferència de classes estava marcada fins i tot per la manera de parlar. Oliver manté gairebé el mateix estereotip dels personatges de Shaw, però els trasllada a una Barcelona en què els efectes de la guerra ja no són tan propers, malgrat que els efectes de la moral nacionalcatòlica són ben vius. Com escriu Joan Teixidor al pròleg del Pigmalió: “més que una “faula fonètica”, el Pigmalió d’Oliver és una “faula lingüística” , integrant una de les poques distincions que perceben els catalanoparlants: la distinció entre “el mal català” de las classes populars barcelonines, sobretot si conté elements aixavats, i “el bon català” del barcelonins cultes.” L’interès sociocultural de l’obra manté aquesta frontera “lingüística” i “social” entre la Barcelona culta i la Barcelona baixa, que representen els dos principals personatges de l’obra: la Roseta, florista de carrer i veïna de l’Hort de la Bomba i el professor de fonètica Martí Jordana veí de la part alta de la ciutat. Naturalment es confon la Barcelona culta amb la Barcelona burgesa i la Barcelona baixa amb la classe subalterna. Aquesta classe subalterna havia estat a prop de tocar el cel amb els dits de les mans l’any 1936 i, aleshores, capgirar la història de les classes socials. La classe baixa o popular no solament vivia al districte cinquè sinó  que estava escampada per la majoria de barris barcelonins on cada vegada hi havia més immigrants que arribaven de les diverses regions espanyoles i encara podríem parlar d’un lumpeproletariat que viva a les barraques de Montjuïc, Somorrostro, Can Tunis, Can Baró, etc. Però això és una altra història i ara ens cenyirem al marc del Pigmalió situat per Oliver a la Barcelona dels cinquanta.

El carrer Hort de la Bomba, on vivia la Roseta de Pigmalió, formava part del barri de Sant Pau del Camp amb la seva església romànica. El nom del carrer provenia de la bomba d’aigua que els hortolans tenien per treure-la del pou. Havia estat una rica zona d’horts propietat del monestir de Sant Pau. Els anys cinquanta era un petit carrer situat entre els carrers Reina Amàlia i Carretes. Per la seva banda el professor Jordana viu a una torre del carrer Ganduxer a les fronteres dels districtes de Sarrià i Sant Gervasi, una zona envoltada de jardins com el Turó Park i de zones esportives com Piscines i Esports. Per tant l’obra de Joan Oliver presenta molt clarament els ciutadans de baix i els ciutadans de dalt, és a dir, les classes subalternes i les classes dirigents. Feta aquesta breu introducció situaré l’acció en la Barcelona dels anys cinquanta, temps en què Joan Oliver desenvolupa el seu Pigmalió.

Els anys cinquanta una gran part del districte cinquè encara era considerat Barri Xino, el qual jo no tenia quasi res a veure amb el que havia existit a Barcelona abans de la guerra, doncs havia desaparegut pels bombardejos o por la piqueta municipal. La Barcelona canalla del carrer Cid, Migdia, Santa Madrona, Berenguer, Pere Camps, Arc de Cirés, etc., amb els seus antres com la Criolla, Cal Sagristà, La Taurina, La Mina havien passat a la història o es mantenien encara alguns locals però molt demacrats com el Villa Rosa a l’Arc del Teatre o la Bodega Bohèmia al carrer Lancaster, on actuaven vells artistes de la farandola. Tampoc era el món dels gitanos i altres personatges que vivien sota Montjuïc com va narrar Juli Valmitjana amb les seves novel·les com la Xava, amb els seus protagonistes amb el seu peculiar llenguatge ´d’influència caló. Malgrat això el barri encara era una barreja de veïns catalans i castellans parlants que usaven també els seu propi argot i encara eren usuals els sobrenoms de les persones. En el meu poema “Balada del Bar Aurora”, en dic uns quants.



El Bar Aurora del carrer de l’Aurora número 7,

centre social del nostre Club de Futbol Núria

era una mena d’escola popular del barri Xino,

allà apreníem coses de la vida i de la ciència

del futbol amb l’Eusebi explicant tàctiques a la pissarra

als seus deixebles per guanyar el proper diumenge

sense baixar del tramvia...  I al bar hi havia

personatges entranyables: gitanos i pallos,

Quimets i Quimetes i Pepets i Pepetes,

la rumba de Peret i la rumba del Chacho, 

i el “Maranya” i el Bigotis i l’Olivetti i el “Poeta”,

i el tío Valencia i la Valenciana i la Juli i la Nuri,

i el nostre Maties Prats i la senyora Júlia dels gats, 

i el Messies i el “Nene Molador” i el “Bien Peinado” ,

i el “nit i dia” i el Moises i el Diego “el alucinado”,

i el “Largo” i el “Pequeño” i el “Punxo” i el “Pinxito”,

i el Nen i el SEAT i el “Matarife” i el “Di Stéfano”,

i el “Mustafá”i el “Maño” i el “Malagueño”,

i el “Madriles” amb el Marca i el caliquenyo,

i la Sagrarito ballant el twist de la Popotito,

i el tiet Fernando dient acudits a tot tren a la clientela,

i la tieta Araceli preparant els millors caragols del barri;

i el meu germà “els pistolilles” i el meu cosí el Pocho,

i el Tito i el Nitos i el Juanito “Us Navy” i el Quillo i el Molleta,

i l’Ignasi “Robert Mitchum” i el Tremendo” i el “Vinagre”,

i el Cinto de les palles i l’Elvis, el rei del rock and roll,

i el “León” de la Metro i el Gerardo Sierra Mesa “el carpintero”

i Miñana “el ballarí”, i Pepito “el mona” i Pedrín, rei del mambo,

i la Lollobrigida i Toni “el marino” i els amics de la colla pessigolla,

i tots els altres veïns plegats fent pinya i gresca al Bar Aurora.



Aquesta fonètica i manera peculiar de parlar d’algunes persones era molt habitual en aquells anys encara, Joan Oliver, a Pigmalió, li fa dir al professor Jordana: “Però jo primfilo més: puc determinar l’indret on ha nascut o s’ha criat un català amb un marge d’error mínim. Fins i tot percebo, els matisos fonètics i el vocabulari dels diferents barris de Barcelona.”

El Barri Xino, que abans de la guerra anava des de les portes de la caserna de les Drassanes fins a Nou de la Rambla, era una zona on abundaven els teatres de varietés, els “colmados” de flamenc, els bordells, els bars de mala mort, els balls de cambreres, etc., després de la guerra va variar les seves fronteres posant-les entre Nou de la Rambla i el carrer de l’Hospital amb reminiscències a altres sectors del barri. La majoria d’antics teatres o musics halls s’havien convertit en cinemes de reestrena i molts bars s’havien reconvertit en barres americanes per rebre als marines de la US Navy. La prostitució campava al seu aire al carrers de les Tàpies, Sant Oleguer, Sant Ramon, Robador, Cadena, etc. El barri era un guirigall constant de gent que passava, traficava o vivia tot el dia al carrer. Venedors ambulants, xerraires de fira, escombriaires, drapaires,  músics de carrer, borratxos, prostitutes, pispes, pinxos, floristes, guàrdies, secretes, manobres, mossos, aprenents, nens jugant a cavall fort, nenes jugant a la xarranca, parelles d’enamorats festejant als portals, gent asseguda a les portes dels bars... Gent popular com el gitano “Pinchauvas”, que arreglava paraigües i el que fos menester; el venedor de diaris que cridava el Ciero, la Premsa...; el matalasser que pujava al terrat a picar la llana del matalàs, els gossos i els gats lliures com els infants. Els veïns que matinaven per anar a la feina, homes que treballaven al port d’estibadors o als teatres del Paral·lel de tramoistes. 

Al barri tothom es coneixia, hi havia botigues de tota la vida, de les que passen de pares a fills: fleques, bodegues, queviures, pastisseries, fruiteries, drapaires..., i tallers de tota mena metal·listeries, fusteries, impremtes, manyans, pintors, vidriers... Encara quedava alguna fàbrica que donava feina als habitants del barri, sobretot a la zona del carrer Carretes, Riereta i Amàlia. La prostitució també generava molts llocs de treball ja fossin als nombrosos bars, als meublés, a les perruqueries, a les perfumeries i a les modistes que treballaven normalment a casa. Els barris baixos de Barcelona tenien un element popular que mantenia un caliu entre totes les persones que vivien a les cases modestes. En aquest cas podem parlar de barris com el Poble Sec, la Barceloneta, Sant Pere i, naturalment, l’actual Raval. Aquest món popular tenia a les tabernes, com diu Fernándes el pare de Roseta, el seu club del pobre.

La vida social dels barris era ben plena, amb les comissions de carrer que organitzaven la festa major, les Agrupacions Corals  i els equips de futbol que subsistien als bars. En tot cas eren una mena d’associacions socials encobertes tolerades pel franquisme. Per exemple, el Bar-Bodega Joaquín del carrer de la Cadena, 9, acollia el Club de Futbol Núria, és a dir els joves del barri disposaven d’espai per fer reunions amb l’entrenador o jugar al futbolí, però en el mateix bar transformat en barra americana hi havia també prostitutes i clients que anaven a cercar-les, i passaven els “limpiabotes” i les floristes oferien els seus rams de flors als amants. Als vespres baixaven les famílies a veure els programes de la televisió i els diumenges al migdia era habitual que la gent fes cua per prendre el vermut. Això era el districte cinquè, el barri xino, un lloc de pas per a uns i un lloc d’habitatge per altres. Era tot un conglomerat de gent treballadora, prostitutes, passavolants, infants i vells que explicaven històries de la guerra o que havien sentit els trets que havien acabat amb la vida d’“El Noi de Sucre” l’any 1923. Els anys cinquanta aquesta mort i la guerra semblaven molt llunyanes... També tota la història social i popular que havia viscut el barri abans de la guerra. Aleshores encara ningú (o gairebé ningú) recordava que el bari havia estat un cau anarquista i que hi havia hagut centres obrers on es formaven els autodidactes que foren obrers il·lustrats. Ara era un altre temps en què la ciutat poruga vivia sota la bota del tirà, i el català i la cultura catalana començaven a respirar, sobretot amb la resistència de poetes i dramaturgs que es dedicaven -com va dir Espriu- a salvar els mots. Els anys cinquanta s’havien fet les primeres vagues obreres després de la guerra i, a més, els barcelonins havien gaudit del futbol de Kubala. L’any 1957 el CF Barcelona inaugurava el seu flamant Camp Nou. En aquesta dècada Espanya s’havia obert a la flota ianqui i els marines anaven lliures pel barri. Les revetlles eren també un fet popular dels carrers del districte. Focs artificials, fogueres, ball... I els terrats s’omplien de banderetes, guirlandes i fanalets, Primers balls, primes petons sota la lluna mentre sonava música moderna al pick-up. El poeta Joaquim Marco ho va retratat perfectament en el seu poema Viejo barrio:



“De vez en cuando cruzan las palomas

por las estrechas calles de mi barrio,

barrio en el que murmuran en voz baja,

conminando, los padres de las niñas.

(Gomas. La Pajarita. Habitaciones, Casa Paco.)

Dee vez en cuando cruza una paloma

suena un pick-up en la azotea

y bailan las muchachas bajo el sol.

Cerca de aquí vivía Ángel Pestaña

y el Noi del Sucre, que fue herido de muerte

una noche de gritos, cuando esta Ciudad

de mar y primavera buscaba su camino

de sangre en sangre roja.

Tal vez entonces -yo no había nacido todavía-

no eran blancas las luces.

(Gomas. La Pajarita. Habitaciones. Casa Paco.)

En oscuros rincones las parejas

se besaban también con ansia incalculada.”



La Barcelona culta la identifiquem amb la burgesia. Gent que vivia Gran Via amunt o encara millor si la seva residència era més enllà de la Diagonal. Molts d’ells havien passat del que ara anomenem Ciutat Vella a l’Eixample i d’aquí s’havien traslladat als barris alts com la Bonanova, Sarrià-Sant Gervasi o Pedralbes. Aquest era el cas del professor Martí Jordana, protagonista de Pigmalió, malgrat que encara té lligams a l’Eixample on viu la seva mare. La torre del carrer Ganduxer del professor Jordana és  molt a prop de la plaça Sant Gregori Taumaturg amb la seva església circular, el Jardins del Turó Parc i les instal·lacions de Piscines i Esports. Tot un pulmó verd per un barri elegant de la zona alta de Barcelona, mentre la Barcelona baixa no disposa gairebé de cap pam verd, ni de cap instal·lació esportiva. Als anys cinquanta la burgesia catalana ja no era la mateixa de després de la guerra que s’havia desenganxat del català i es mostrava massa franquista. La nova dècada havia portat diversos tipus de burgesia, la més tradicional era la que ja ho era abans de la guerra i que havien recuperat el seu status social i fins i tot defensava la cultura i la llengua catalana. Era una burgesia més o menys il·lustrada que anava als concerts del Palau de la Música, a les representacions de teatre català al Romea i a escoltar òpera l Liceu. Naturalment que al Liceu, sobretot aquí, hi anaven la nova burgesia com eren els que ostentaven el poder amb el règim franquista com ara jutges, militars, falangistes, advocats, comerciants, grans empresaris, etc., i també els nous rics que havien fet fortuna amb l’estraperlo. La diferència d’aquesta nova burgesia amb la culta era que aquesta primera anava al Liceu a ostentar la seva riquesa i la segona a gaudir amb les representacions musicals. Així ho parla el professor Jordana: “Vivim una època d’esnobisme. El nou ric impera i paga. Els antics drapaires ara són milionaris. Vesteixen bé i viatgen amb grans automòbils, però, generalment, així que obren la boca ensenyen el llautó, es delaten. Per a aquestes persones, les meves classes de fonètica són indispensables.” I fonamentals per aquesta burgesia culta catalana era l’estrena d’obres en català com “La primera història d’Ester” estrenada l’any 1957 al Palau de la Música

o molt aviat amb l’aparició d’Els Setze Jutges que donaria par al fenomen de La Nova Cançó.

La classe benestant era la que acudia als salons de moda, a la Parrilla del Ritz, a Can Rigat, Copacaba, La Pérgola i altres centres elegants de diversió. Balls, soirées, vetllades musicals amb les millors orquestres de l’època. També solien acudir a les exposicions d’art (i als seus vernissage) que se celebraven a La Virreina, a la sala Parès o a les Galeries Laietanes. La burgesia acostumava a penjar quadres a les seves elegants cases de l’Eixample o de la zona alta de la ciutat. Joan Oliver, a Pigmalió, descriu la sala de rebre del pis de la mare del professor Martí Jordana al carrer Mallorca entre Passeig de Gràcia i Pau Claris: “La sala és espaiosa. Decorada amb elegància i riquesa. Xemeneia, sofà, butaques. A les parets un Nonell, un Obiols i el retrat de la senyora de la casa pintat per Sunyer cap a l’any 30.”

També era la burgesia la que disposava de grans automòbils, de vegades d’importació nord-americana, feia llargs estiueigs i mostrava la seva pompositat en les elegants festes de societat. El poeta Gil de Biedma en el seu poema “Infancia y confesiones”, descriu l’ambient d’aquella burgesia barcelonina dels cinquanta:



“Mi infancia eran recuerdos de una casa

con escuela y despensa y llave en el ropero,

de cuando las familias acomodadas,

                                    como su nombre indica,

veraneaban infinitamente

en Villa Estefanía o en la Torre

del Mirador

                        y más allá continuaba el mundo

con senderos de grava y cenadores

rústicos, decorados de hortensias pomposas,

todo ligeramente egoísta y caduco.

Yo nací (perdonadme)

en la edad de la pérgola y el tenis.

La vida, sin embargo, tenía extraños límites…

(…) De mi pequeño reino afortunado

me quedó esta costumbre de calor

y una imposible propensión al mito.”



Barcelona, abril de 2017




17/12/17

Allà al Sant Ramon -Poesia / Ferran Aisa


ALLÀ AL SANT RAMON DEL CARRER MANSO

FERRAN AISA

Any 1956, setembre, pluja  de tardor, començo el curs

al Col·legi Acadèmia Sant Ramon del carrer Manso,

davant del Mercat de Sant Antoni amb els seus Encants de roba,

els dimarts i els dijous partits de futbol sota la marquesina

i els diumenges passeig amb el pare tafanejant les parades

de tebeos i canviant cromos de la Lliga Nacional de Primera Divisió.

A classe lectures del Juanito, l’enciclopèdia Dalmau Carles

i el catecisme de la doctrina cristiana. Lliçons d’aritmètica

i de gramàtica, naturalment, castellana.

Sóc català i porto barretina..., però no en sé res

de la seva historia i em trepitjo la llengua

del malament que la parlem els nens del franquisme.

Això si em fan aprendre la llista dels reis gods i la descoberta d’Amèrica

per Cristòbal Colón. Són els anys d’Una, grande y libre, himne nacional,

Cara al sol i Oramendi, esplendor del nacionalcatolicisme:

-Venid y vamos todas con flores a María, que madre nuestra es...

De la guerra perduda pels republicans li duien la “Santa cruzada”,

guerra de liberación contra rojos, maçons y separatistes.

Amb els pares anem al cinema a veure tota mena de pel·lícules

que m’ajuden a construir la meva educació sentimental.

Davantal escolar a ratlles, guixos blancs i llapis de colors,

pirulís de menta, càntir d’aigua de la font, bandera nacional al balcó.

I així arriba el 1957 amb molt de vent, núvols de cotó, cel blau,

i a la primavera la primera comunió a Santa Madrona.

Vagues de tramvies, atemptats, maquis anarquistes, presons plenes,

visites triomfals de Franco a Barcelona, desfilada del gloriós exèrcit

per la Diagonal i de falangistes i de requetès per la Ronda Sant Pau.

Temps sense història i amb la llengua humiliada. Mapes d’Espanya

amb totes les seves regions, diccionaris plens de paraules secretes,

misteris del meu carrer amb meuques a les voreres, dimonis i àngels,

jocs al carrer, amagatalls a escales fosques, històries prohibides,

nens i nenes als terrats jugant a la xarranca, a la pilota o enlairant estels.

Els diumenges el pare em porta als partits de futbol del Sant Ramon,

ell és l’entrenador i per la tarda anem al cinema Pedró

a veure westerns amb títols com La carga de los jinetes índios,

Raíces produndas, Flecha rota... cacauets i per veure una gasosa.

Any 1958, desembre, fred, mort..., per primera vegada

veig la parca passejant de la mà de la meva àvia

que tanca els ulls per no obrir-los mai més.

El pare que també es professor de gimnàstica del Sant Ramon

em porta al gimnàs de l’Escola Industrial i em poso a imitar a Blume

a les anelles i faig tota mena de tombarelles. La mare cus al balcó

i nosaltres pugem al terrat a veure volar els falciots.

Els festius al carrer Tamarit inventem jocs amb el meu germà

i els meus cosins; i l’àvia Pilar ens porta al moll Paral·lel avall,

per la tarda als cinemes del barri de dues pel·lícules i el NODO.

Any 1959, de nou la mort... com la pólvora que corre per Sant Joan,

m’assabento de la desaparició tràgica de Joaquim Blume

i sento una immensa ràbia dins del meu cor.

Primer de batxillerat, tot un aspirant a adolescent

que fa carreres amb al vent... Correm per la marquesina del mercat

i ens enfilen a la teulada del Mercat davant la protesta del vigilant,

busquem racons per jugar a futbol encara que sigui amb xapes,

a les Rondes, al passatge Parlament, a l’Avinguda Mistral,

la porteria son les carteres i els abrics i la pilota feta amb draps i cordills.

L’any 1960 arriba però aviat se’n va... Segon de batxillerat, francès, religió i mates...

El Barça és campió de Lliga, és l’era gloriosa d’HH, que guanya els partits

sense baixar de l’autocar, amb una davantera fabulosa: Tejada, Kubala, Martínez, Suárez y Czibor.

A l’estiu agafem el tramvia jardinera per anar a la Barceloneta.

Arriba l’any 61 i ho celebrem amb alegria, és l’any dels pals de Berna,

final de la Copa d’Europa: Barça dos gols i quatre pals, Benfica tres.

Tercer de batxillerat, ciències, llatí i Formación del Espíritu Nacional,

classe de gimnàstica al local del Club Natació Montjuïc,

persecució de les nois de l’Acadèmia Creus del carrer Parlament,

partit de futbol contra els alumnes de l’Acadèmia Sant Josep,

cinema de dissabte a la tarda a Can Culapi.

Curs 62-63, quart de batxillerat, física i química, història, literatura,

temps d’anar al Sant Ramon del carrer Manso amb sol, pluja, vent o neu,

per aprendre les lliçons dels meus mestres, el senyor Joan, la senyora Carme,

les senyoretes Conxita, Pilar, Dolors i els professor Escribà i Machín.

I tots els companys que fem gresca i pinya: el Costa del carrer Borrell,

el Soro de Tamarit, el Becerra de Calàbria, l’Alonso de Viladomat,

el López de Parlament, el Casas, el Moltó i el Ballesteros de les Rondes...

Temps de primer amor, festes al carrer, rock and roll i twist, mort de Marylin,

maleïda pluja per la Mercè, crisi dels míssils, gran nevada per Nadal,

revetlles de Sant Joan als patis del Mercat, foguera al carrer Viladomat,

cigarretes de matafaluga, aventures de Verne, capità de quinze anys,

primera feina al carrer Urgell, Kennedy assassinat, West Side Story,

el cinema ens obre els ulls del món: Natalie Wood, James Dean,

Romy Shneider i Marisol. I arriben els Beatles: she Love yeah, yeah, yeah.

tot plegat m’ajuda a construir la meva educació sentimental.

Ferran Aisa-Pàmpols
(Barcelona, 20-11-2017)